Mode:     
Conica
  Search 
Saturday, May 19, 2012 ..:: Foros ::.. Register  Login
 Foro Minimize
New ThreadMy SettingsMy PostsSearchForum Home
  Actualidad y Politica Salvadoreña  Candidatos Presidenciales 2009  Mauricio Funes:...
 Mauricio Funes: de la edad de la inocencia a candidato presidencial
 
 4/5/2009 7:39:54 PM
admin
59 posts


Mauricio Funes: de la edad de la inocencia a candidato presidencial
QuoteReply

Mauricio Funes: de la edad de la inocencia al animal político

 

Mauricio Funes: de la edad de la inocencia a candidato presidencial
Por José Manuel Ortiz Benítez

Un camino lo llevaba siempre a saborear las sanas delicias de su profesión: principalmente la honestidad, la crítica y el compromiso; el otro, lo induciría por el sendero de la vida fácil y de tardes placenteras como acomodado embajador de gobierno puesto a dedo.

Al final, aquel inocente niño, de mirada suave y ojos amables, llevaba dentro de sí a un gran monstruo político, que decidiría, en última instancia, tirarse a la peligrosa arena de los grandes felinos y luchar cuerpo a cuerpo contra ellos para conseguir hacer su sueño realidad: llegar a ser presidente de su país. Si lo consigue, será el reto más grande de su vida.

Quiero presentarles al hombre que quiere, este próximo 15 de marzo de 2009, ocupar el sillón presidencial y, desde ahí, construir patria para todos, para todos los que gozamos y sufrimos la condición de ser ciudadanos de este país tan bonito y tan golpeado, al que los españoles erraron en llamarlo El Salvador, en honor a Nuestro Señor Jesucristo El Salvador Del Mundo, del cual, como colectivo, estamos todavía muy lejos.

Nació en San Salvador en el año 1959. El primer recuerdo que Mauricio tiene en su memoria es el de su casa: la mesa de madera del comedor cubierta con un mantel de cuadros que llegaba hasta el suelo. Ahí, con su hermano mayor, Roberto, se deslizaba por el suelo entre aquellas faldas a jugar con sus historias de plástico, mientras su madre se disponía a hacer la comida.

En ese momento tenía sólo 5 años y ya entonces su hermano formaba parte del círculo de personas esenciales en su vida, un rol que Roberto jugaría incluso después de su muerte, en 1980 en manos de la antigua Policía Nacional.

De pequeño, Mauricio era un niño avispado, un tanto huraño, pero bien portado, hijo de Roberto Funes, un renombrado contador público, y Maria Mirna Cartagena, secretaria de oficina.

Sus padres le enseñaron a leer y escribir desde muy temprana edad y lo formaron en el hábito de la lectura. Gracias a ello, Mauricio empezó a tener una relación estrecha, casi íntima, con la literatura, algo que le serviría después como sustento del pan, a él y su familia, durante algunos años.

A los 6 años, Doña Maria Cartagena lo matriculó en el Colegio Centroamérica donde realizó sus estudios de educación primaria. Dicen sus antiguos amigos que dominaba el antiguo Silabario chileno –un cuaderno de trabajo de educación primaria– con soltura desde primer grado, pero no tanto como su hermano mayor Roberto, que era realmente un prodigio.

Después de terminar sus estudios primarios, a principio de la década de los 70s, Mauricio ingresa al Colegio Externado San José, un colegio católico privado de educación secundaria, de cierta fama en El Salvador, regentado por jesuitas, conocidos por educar a sus alumnos con bastante rigor. A Mauricio y su hermano Roberto los llamaban sus compañeros de clase “los pajaritos”, seguramente por sus dotes de altos vuelos en literatura.

“Eran una pequeña mancuerda de gorriones, rápidos y sueltos de molleras, especialmente en el campo de las letras” me cuenta un ex compañero de Mauricio.

Desde la adolescencia la cabeza de Mauricio ya andaba ocupada en la comunicación, a lo que se dedicaría después como profesional durante 20 largos años, y que le serviría como trampolín para catapultarse hacia la primera magistratura del país.

Antes de terminar el bachillerato, ya había publicado artículos de opinión en los periódicos locales sobre las cuestiones gruesas que han preocupado siempre a la humanidad: la religión, la política y el inicio de nuestra existencia.

En octavo grado, con menos de 15 años, Mauricio publicó en El Diario El Mundo de El Salvador un artículo sobre la Divinidad, un tema complejo que incluso a día de hoy trae de cabeza a pequeños y grandes intelectuales. Para un muchacho de esa edad, aquello era algo, como mínimo, insólito.

Mauricio Funes recibió su diploma de educación secundaria en el Externado en el año 1976. Dicen que fue uno los mejores de su promoción, por su habilidad con las letras, activo que él adeuda a sus padres, a sus profesores y probablemente a su hermano mayor Roberto.

La primera tragedia en la vida de Mauricio aparece al inicio de la década de los 80s. En aquellas tormentosas y memorables batallas sociales previas a la gran guerra civil en El Salvador, su hermano fue capturado en una protesta estudiantil por la Policía Nacional. Aquella revoltosa mañana del 14 de agosto de 1980, Mauricio había decidido acompañar a su hermano Roberto a la protesta, no sabía que, horas más tarde, su hermano se habría esfumado de su lado para siempre.

Ese mismo día, por la tarde, Mauricio, el joven idealista, recibió el primer gran golpe de su vida: el cadáver de su hermano lo encontraron en las afueras de San Salvador perforado con balas de alto calibre en el pecho y la cabeza. No se me especificó si el cuerpo presentaba señales de tortura. En cualquier caso, habría muerto en manos de las autoridades.

Con el trauma y la pérdida de su hermano, Mauricio empezó a ser otra persona. Aquella era la primera gran tragedia, la segunda, vendría más tarde en el año 2007.

En lo estrictamente sentimental, Mauricio ha pasado por tres matrimonios y dos divorcios. El primero –tendría unos 20 años de edad– fue con Marleni Velasco, con quien tuvo dos hijos, Alejandro de 28 (ya fallecido) y Carlos de 26. Eso lo obligó a independizarse rápidamente de sus padres y buscarse el pan por su cuenta para hacer frente al reto de formar una familia. Echó mano de sus habilidades en el arte de las letras y ello le permitió enseñar en el colegio donde había sido alumno: el Externado. Sin embargo, su papel como maestro de literatura duraría poco. Mauricio tenía otros planes, entrar en el sector de la comunicación.

El divorcio con Marlene dio paso a un segundo matrimonio, esta vez con Regina Cañas, una joven que se dedicaba al mundo del arte, con quien procreó un tercer hijo, Diego de 17. Se ha especulado mucho con la naturaleza de esta relación. Al final ha sido la propia Regina quien ha salido al paso y poner las cosas en su sitio. “No crean en esas cartas que andan firmando en Internet, ..calumnias, ...son puras mentiras” desmintió Regina, con voz propia, en el programa de Pencho y Aída en la 102.9 –un popular programa radial en El Salvador.

Actualmente Mauricio está casado con Vanda Pignato, una joven mujer de vocación social, originaria del Brasil, con quien tiene un hijo de un año. El pequeño Gabriel se ha visto obligado a desprenderse del regazo de sus padres a temprana edad debido a la frenética campaña electoral. El infante salvadoreño-brasileño pasa una temporada en Brasil en el lecho de sus abuelos maternos, hasta que cese la tempestad de la campaña en El Salvador. Entonces volverá a ver a sus padres.

Después de estudiarse una Licenciatura en Letras, con especialidad en Medios de Comunicación Social en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), Funes irrumpió de lleno en el sector de la comunicación entre los años 1986 y 2000. Pero no sería hasta el período 2001-2003 cuando sus dotes comunicativas alcanzarían el punto más alto en la cresta de su popularidad como gran comunicador social.

Finalmente fue en el año 2004, cuando se le empezó a considerar un maestro, un punto de referencia en la comunicación social salvadoreña, sobre todo, por el aporte de su sólida crítica a la hora de destapar escándalos de gobierno y su tenacidad para desnudar la durísima y dolorosa realidad económico-social que ha padecido, y que sigue padeciendo, el país, algo extremadamente difícil en una pequeña nación, donde todavía los medios de comunicación no se atreven a desempeñar su papel básico de perro guardián frente a los abusos y agendas oscuras de sus gobernantes.

Como periodista, Mauricio se encarnó en esa difícil función de perro guardián hasta las últimas consecuencias, literalmente. Después de provocar, con su programa estrella “Denuncia Ciudadana”, la dimisión de algunos gruesos ministros del ex presidente Armando Calderón Sol (1994-1999), el 16 de febrero de 2005, Mauricio protagonizó un hecho insólito en la televisión salvadoreña: sus jefes le desenchufaron el cable de la corriente de la cámara principal que le enfocaba en vivo y en directo mientras hablaba en el aire ante los espectadores.

Por unos segundos, unas usurpadoras rallas verticales multicolor inundaron las pantallas de los hogares salvadoreños, mientras se mutaba en el ambiente el eco de la voz del presentador. Aquello duró unos poco segundos y las invasoras rallas multicolor dieron paso inmediatamente a un programa de relevo sacado del tintero de la improvisación.

Funes había sido fulminado como Director de Contenidos y Noticias del Canal 12. El director financiero de la cadena, le habría dicho a Mauricio, “La orden viene de arriba” sin más explicaciones.

Aquella intervención al ejercicio periodístico de Mauricio, fue la más aparatosa hasta ese momento conocida en El Salvador, pero no la única. En mayo de 2003, también en el mismo canal, la Dirección de la cadena censuró y retiró de la programación el programa Sin Censura, también presentado por Mauricio. Esta vez, la mano interventora era la del ex presidente Francisco Flores (1999-2004) como represalias a las duras críticas que había hecho Mauricio a la gestión del mandatario en la distribución de la ayuda internacional por los terremotos del 13 de enero de 2003.

Pero a Mauricio, los golpes recibidos como periodista no le hicieron retroceder en su lucha por ejercer un periodismo amparado en su esencia: la búsqueda de la verdad, al revés le ayudarían a crear inmunidad en sus huesos para soportar el alud de ataques que vendría dos años y medio después, ya como candidato presidencial por el partido de izquierda, el Frente para la Liberación Nacional Farabundo Martí (FMLN).

En el más amplio sentido de la vida, la existencia de Mauricio viene marcada con el sello del Sr. Hato Husbún, una especie de figura altruista, casi invisible, hasta hace poco, quien surcó y moldeó las ideas políticas y la escala de valores de Mauricio desde el principio.

Mauricio entra en contacto con el Sr. Hasbún, en 1972, en el Externado. Se puede decir, sin exageraciones mínimas, que el Sr. Hasbún es el gran constructor de la criatura.

El Sr. Hasbún se enteró de inmediato del don comunicativo de Mauricio y decide formarlo a fondo, primero, en literatura, después en comunicación y, por último, en política. En los tres casos, haría un excelente trabajo.

Cuando ingresó a la Universidad José Simeón Cañas a finales de los 70s, Funes era un joven un tanto reservado, de cintura delgada, pero con una gran destreza comunicativa a la hora de explicar las complejidades y contradicciones del ser humano y su entorno.

Desde que el Sr. Husbún conociera a Funes en 1972, estaría siempre, ahí, a su lado para ayudarlo a superar cualquier adversidad en la vida. Gracias a él, Mauricio se abre camino en la tortuosa y difícil rama del periodismo y la comunicación social.

Hasbún le ayuda a salir adelante en la profesión y ahora en la actualidad funge como el gran consejero político del candidato. Al Sr. Husbún, los enemigos lo tildan de sindicalista, pero los que le conocen de cerca afirman que es un intelectual de gran destreza, con el que se puede hablar de política y de la vida en general sin mayores sobresaltos.

Mauricio dio por terminado su trabajo como comunicador social, mejor dicho como periodista, en las pantallas de televisión en septiembre de 2007, cuando el FMLN le lanza una oferta en firme e irrevocable para ser candidato presidencial, la cual se haría oficial el 11 de noviembre de 2007, en el Estadio Cuscatlán. Ahí Mauricio dijo “En El Salvador ha nacido la esperanza” a más de 70,000 espectadores.

A partir de esa fecha la vida de Mauricio se convertiría en un frenesí. A lo largo de estos últimos 20 meses, ha radiografiado a pata todos los rincones habitables del país, y ha viajado a tres continentes a proclamar su visión de la vida, y a presentar su famosa empresa por el cambio, que, según él, urge demasiado en El Salvador.

Cuando todo parecía ir viendo en popa en la vida del candidato, la campaña, las encuestas, el nacimiento de Gabriel, etc, el destino le dio otra dura puñalada: su hijo mayor Alejandro de 27 años de edad moría el 10 de octubre de 2007 en el Hospital de Beaujon de Paris como consecuencias de heridas mortales provocadas por un maleante en una calle adyacente al Museo de Louvre, el emblemático museo parisino de cuyas paredes cuelga la mítica Mona Lisa. Las probabilidades de morir navajeado en ese preciso rincón de Paris, es de 1 entre más de 10 millones. Fue una operación del destino.

Para Mauricio enterrar a su hijo mayor supuso la segunda gran tragedia de su vida y la más dolorosa. Mauricio todavía lleva registrado en la parte izquierda de su masa encefálica, lugar donde el cerebro humano encajona los recuerdos, la promesa que le había hecho a su hijo Jandro: serás el fotógrafo oficial de mi campaña electoral, unas semanas antes de su muerte.

A la tragedia de su hijo se uniría, semanas después, todo el desmadre de la campaña sucia y grosera contra él instrumentada con cuidado y exquisitez por sus rivales políticos.

La tarea no ha sido fácil, afirma Mauricio, con cierta resignación, sino un terreno minado “de ataques personales contra mi persona, mis hijos, ex mujeres, toda mi familia y todo aquel que ha intentado ayudarme” en esta aventura.

El último en sufrir la lapidación de la ira de sus adversarios políticos ha sido el empresario Nicolás Salume, quién le extendió, a principios de este año, un préstamo de 2 millones de dólares para financiar los huecos por donde cojeaba su campaña electoral. El presidente Elías Antonio Saca había dicho textualmente a todos los salvadoreños por las cadenas de televisión que “ese dinero en las cuentas de Funes provenía de Venezuela, de Hugo Chávez”. El banco HSBC en San Salvador ha corroborado, después de ser instado por la Fiscalía General de la República, que el dinero en las cuentas de Mauricio había sido, en efecto, transferido de una cuenta del empresario Nicolás Salume, que éste tiene en el mismo HSBC. El presidente Saca sigue sosteniendo que el dinero proviene de Venezuela, de Hugo Chávez.

A Mauricio se le acusa de ser un “maltratador de mujeres”, “una tapadera”, “un farsante”, “un comunista confeso”, un “vendepatria”, un “malpagador”. Pero él ha seguido adelante.

A fecha de hoy, Mauricio sigue arriba en todas las encuestas desde hace ya más de año y medio, haciendo equilibrios como un trapecista de circo ambulante esquivando todos los golpes y manotazos de ARENA, de algunas instituciones del gobierno y de los medios conservadores salvadoreños, radio, TV y periódicos, que juntos controlan más 80% del mercado informativo nacional, además de hacer frente a una campaña a muerte, arrolladora, jamás vista contra un candidato presidencial en toda la historia de la democracia salvadoreña.

No se ha escatimado esfuerzos para atizarlo, golpearlo, descuartizarlo y enterrarlo. Pero él ha seguido.

Mauricio ha sacado pecho, y ha nadado a contracorriente en un espacio mediática, informativa y periodísticamente adverso. Ha tenido que absorber en sus carnes los zarpazos de los grandes grupos económicos y productivos que controlan el país. Ha aguantado el huracán de la campaña machetera de ARENA, incluso ha tenido que pelear guerritas internas en el seno de su propio partido, para sacar adelante su sueño: ser presidente para forjar un mejor país.

Como en aquellas gloriosas cruzadas durante la guerra civil salvadoreña en los faldones del cerro Guazapa, Mauricio Funes se ha echado al FMLN, cual un combatiente herido de bala, encima de sus espaldas, se ha desenvainado el “guarizama”, como decimos en buen salvadoreño, y se ha puesto a pelear él sólo contra los leones, con el lesionado partido bailando entre sus hombros, en un duelo a muerte que puede darle su merecida recompensa: ser presidente y construir mejor patria para todos.

Los golpes, las tragedias, los desamores, los porrazos de la vida, han convertido a Mauricio en auténtico animal político, querido por muchos y repudiado por otros. Atrás queda en las profundidades de su memoria el recuerdo de aquel niño, de mirada suave y ojos amables, que jugaba con sus historias de plástico debajo de aquella mesa de madera entre las faldas del mantel que llegaban hasta el suelo en el comedor de su casa.

Otros datos sobre Mauricio Funes
Artista Preferido: Emma Chaplin
Color de preferencia: Azul
Gente a la que admira: Lula da Silva y Barack Obama
Apodo: El pájaro
Hobbies: Colección de CD/DVD de conciertos y shows musicales Zodiaco: Libra
Otros artículos de este AUTOR - *José Manuel Ortiz Benítez Es miembro de Salvadoreños en el Mundo -
  Actualidad y Politica Salvadoreña  Candidatos Presidenciales 2009  Mauricio Funes:...

SearchSearch  Forum HomeForum Home   Syndicate    

 Los Más Visitados Minimize

 Print   
 Patrocinadores Minimize
Western Union
Unilever
cornerstonebancard
Universidad Francisco Gavidia
cessa
Confort Inn
hotelpacificparadise
rio grande
nahanche
banco promerica
salazarromero
didea
El Periodico
Conica
Constructora Universal
Smart Conexion
El Rescate

Absolute great affordable web hosting services, Click HEre

Designed by famous minneapolis web design art pros


 Print   
Copyright 2007 - Salvadoreños en el Mundo   Terms Of Use  Privacy Statement