El Término Correcto: ¿Inmigración o Diáspora?
Lamentablemente, el término más utilizado en la mayoría de medios de comunicación al referirse a los salvadoreños que viven en Estados Unidos, es “inmigrantes”. Este término, sin embargo, es inadecuado ya que la inmigración salvadoreña ha evolucionado y ha pasado de ser un fenómeno migratorio a ser una diáspora. Históricamente, el término diáspora se ha utilizado principalmente para describir a la comunidad judía. Hasta el año 1995, el diccionario inglés de Oxford definía el término diáspora como “los judíos que viven fuera de la tierra bíblica de Israel”.
En la actualidad una diáspora puede definirse, según Gabriel Sheffer de la Universidad de Cambridge, “como una organización política y social que surge a raíz de una inmigración forzada o voluntaria, y cuyos miembros se consideran parte de una misma nación y constituyen minorías en uno o más países”.
Por lo tanto, lo que distingue a las diásporas de los inmigrantes es que éstas forman una especie de organización política y social en los países donde residen. Los estadounidenses, ingleses y alemanes, que viven fuera sus países, no constituyen una diáspora, sino un movimiento migratorio.
En el caso de El Salvador, la comunidad salvadoreña en Estados Unidos tiene organizaciones y asociaciones con objetivos específicos y sostiene relaciones permanentes con el gobierno de El Sal-vador. Además, mantiene estrechas relaciones sociales con sus familiares y se ha convertido en la principal fuente de divisas y de recursos para El Salvador. Clara-mente, la inmigración salvadoreña se ha convertido en una diáspora, aunque obviamente le falta varios niveles de desarrollo.
No todas las diásporas son iguales. Las diáspora judías y cubanas, por ejemplo, son ejemplos de éxito tanto en la persecución de sus intereses como en sus niveles de desarrollo. La diáspora judía tiene organizaciones políticas y sociales que transmiten sus críticas e intereses al gobierno de Estados Unidos. Además, mantiene cooperaciones permanentes con el gobierno de Israel. Por ejemplo, la policía secreta de Israel, Mossad, coopera constantemente con el resto de organizaciones judías en otros países para identificar posibles ataques terroristas.
La diáspora judía incluso critica, en ocasiones, las políticas del gobierno de Israel en el conflicto con los palestinos. Esto nos da una característica importante de las diásporas modernas: su autonomía. Es decir, a medida que las diásporas se modernizan y forman un conjunto de organizaciones y asociaciones, se dedican a luchar por sus propios intereses y objetivos, los cuales son independientes de los objetivos de su país de origen. Incluso en varias ocasiones, estos intereses pueden ser distintos u opuestos a los de su país de origen. Por lo tanto, las diásporas enfrentan un proceso de institucionalización, es decir, pasan de ser sólo un fenómeno migratorio a ser una diáspora moderna, como es el caso de los judíos y los cubanos.
La diáspora salvadoreña se encuentra en esta transición hacia una mayor institucionalización y por ende, sus relaciones con el gobierno de El Salvador y con los distintos niveles de autoridad en Estados Unidos (tanto federal como estatal), variará con el tiempo. El voto en el exterior, por ende, puede ser una herramienta para modernizar a nuestra diáspora y fomentar su sentido de identidad.
Las naciones son construcciones sociales, creadas por arquitectos culturales en distintos momentos en el tiempo. El fenómeno de las diásporas exige extender esta construcción social a todos los miembros de una misma nación, independientemente del país adonde vivan. Gran parte de la construcción social de un país pasa por los acuerdos entre sus elites, tanto políticas como económicas y sociales.
Los Acuerdos de Paz, por ejemplo, fueron el producto de acuerdos de múltiples elites, tanto externas como internas. Por lo tanto, un paso natural en la modernización de la diáspora salvadoreña es buscar entendimientos entre las elites o líderes de los salvadoreños en Estados Unidos y las elites o líderes del gobierno de El Salvador. Las sociedades que han logrado estos acuerdos han establecido vínculos culturales y de cooperación muy importantes que benefician tanto al país de origen como a la diáspora.
Las sociedades que no han logrado llegar a este tipo de acuerdos enfrentan graves problemas, como es el caso de la diáspora haitiana. Por lo tanto, el voto en el exterior puede convertirse en el primer grán acuerdo entre la diáspora salvadoreña y el gobierno de El Salvador.
Publicado en el Diario de Hoy - 7 de Marzo 2006
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