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 14,164 almas asesinadas en EL Salvador en 4 ños (2004 - 2007)
 
 6/2/2008 11:09:51 PM
00agus
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14,164 almas asesinadas en EL Salvador en 4 ños (2004 - 2007)
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14 mil salvadoreños asesinados
en País Seguro

En los primeros cuatro años del gobierno de Antonio Saca fueron víctimas de homicidio más salvadoreños que los que murieron asesinados en todo el quinquenio anterior. Durante la ejecución del plan de gobierno País Seguro se ha producido la amarga ironía de que hayan sido asesinados un número de habitantes equivalentes a 22 veces la población del municipio menos poblado de El Salvador, a razón de uno por cada 1.5 kilómetros cuadrados de territorio y a un promedio de un menor de edad cada día.

Daniel Valencia* / Fotos: Mauro Arias
cartas@elfaro.net
Publicada el 02 de junio de 2008 - El Faro

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Impacto de bala en el vidrio de la cabina del camion de Gumercindo Escobar donde fue asesinado su hijo Wilber León, de 13 años de edad, en el cantón San Roque de Mejicanos el pasado 21 de abril del 2008.

Gumercindo Escobar extraña en silencio a su hijo, entre el ir y venir de cargas de tierra, cemento, leña, carbón, de viajes al mercado en su viejo camión Toyota. Ese en cuya cabina aún están dos orificios de bala. Ese en el que Wilber León, de 13 años, fue asesinado de la misma forma en la que se cometen el 80% de los asesinatos en El Salvador: con balas.

Hace un mes del asesinato y Gumercindo, por fuera,  no parece sufrir. Porque por fuera tienen que alimentarse él y su familia. Tiene que hacerse el fuerte. Tiene que aceptar que Wilber, el niño que llegó de dos años a su casa y al cual crió como su hijo, ya se fue y no lo resucitará con llanto. Gumercindo, por fuera, luce la vitrina de su trabajo. Una camisa desmangada, sucia de tanto cargar bultos, jeans y botas. Su bigote –junto a la sonrisa debajo de él- lo hace parecer alegre, lo pinta como un padre al que no le han asesinado a su hijo.

Gumercindo acepta contar cómo mataron a Wilber con una condición: “No nos tardemos mucho tiempo. Tengo cosas que hacer”, dice. Él y su familia manejan una despensa en la colonia Buena Vista, en Mejicanos. Cada madrugada de lunes, él y sus parientes encienden los dos camiones y dejan la colonia, escondida entre matorrales, de la cual se sale tras bajar y subir una calle muy angosta, rumbo al mercado La Tiendona, a recoger producto.

El lunes 21 de abril salieron a las 4 de la mañana. Unos 150 metros después de haber arrancado, fueron interceptados por cinco hombres armados. Los vecinos escucharon entre siete y 12 disparos, según el parte de la Policía en Mejicanos.  A Wilber, que viajaba en el lado derecho de la cabina en el camión de Gumercindo, una bala le atravesó la cabeza. Otra le quemó la frente. “Como que fuera canal”, dice Gumercindo. A dos familiares más –dos sobrinos- también los balearon. A uno en la pierna derecha y a otro en el estómago. Todavía están hospitalizados.

Tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes en los últimos cuatro añosEn base a las proyecciones de población  (censo de 1992)

Año

Habitantes

Muertos

Tasa por
100,000

2004

6,757,408

2,933

43.40

2005

6,874,926

3,812

55.45

2006

6,990,658

3,928

56.19

2007

7,104,999

3,491

49.13

2008 (enero-abril)*

5,744,113**

1,023

53.43

*Con base en censo de 2007

**Población correspondiente a mayo de 2007. Aún no hay proyecciones para 2008.

Con base en censo de 2007:

Año

Habitantes

Homicidios

Tasa por
100,000

2007

5,744,113

3,491

60.78

2008 (enero a abril)

5,744,113

1,023

53.43

A Gumercindo lo bajaron del camión y lo obligaron a entregar el dinero destinado para  comprar el maíz en el mercado. Gumercindo accedió. Luego, maniatado, le rogó a los asaltantes –y posteriormente asesinos- que le permitieran retirarse del lugar, para llevar al hospital al niño. “¿Qué decís vos?”, le pidió opinión uno de los homicidas al otro, con sus voces que salían desde los rostros cubiertos por pasamontañas. “¡Andate, pues!”, le dijeron.

Gumercindo manejaba a toda velocidad por la estrecha calle solo con la mano izquierda. Con la derecha evitaba que el niño baleado se golpeara contra el tablero de la cabina. “Llevaba la cabeza así, gacha. Sangraba. Yo le hablaba pero no me respondía”, recuerda. Wilber, pese a que Gumercindo recorrió dos kilómetros de esa calle difícil en menos de siete minutos –desde la colonia hasta el hospital Zacamil-, no logró salvarse.

Wilber murió por el robo de 450 dólares. El parte forense del hospital Zacamil detalla que a las 8:20 de la mañana se declaró muerto al niño por trauma craneoencefálico por una bala.  “¿Qué hice yo? Lloré. Salí del hospital y lloré solo. Desconsolado. Para él yo soy su padre… ¡para él yo era su padre!”, grita Gumercindo, sollozando.

Un niño observa a jovenes jugar futbol en un pasaje frente a la casa donde vivía Wilber León, asesinado a los 13 años.

“Usted dice que me ve sereno. Y sí. No nos queda de otra. Lo extraño, lo extrañamos. Era un buen cipote. Lo extraño, pero debo pensar en dar de comer a mi familia”, añade. El hambre y la economía hogareña no respetan luto. La más reciente encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la UCA, realizada la primera quincena de mayo, plantea que los salvadoreños ven como principal problema el estado de la economía (crisis alimentaria, precios de los combustibles, inflación…). La inseguridad aparece en la posición número cuatro, muy por debajo de lo reflejado años atrás, cuando era la principal preocupación. Pero cuando se pregunta a los salvadoreños cuál es el principal fracaso de la administración del presidente Antonio Saca, la inseguridad ocupa el segundo lugar.

Réquiem estadístico

El niño regordete con camisa azul que en una foto aparece junto a su hermana disfrutando de un paseo familiar en un río del oriente del país, ese ayudante de mecánico al que le encantaban los números, es uno de los mil 23 salvadoreños asesinados en estos primeros cuatro meses del año. Y es uno de los 100 menores de edad asesinados de enero a abril.

Gumercindo dice que Wilber, este año, dejó de estudiar, que ya no le gustó. “Era un cipote sano, bueno y buenísimo con los números. Este año ya no quiso estudiar porque dijo que no le gustaba. Lo metí a hacer un oficio entonces. Estaba como aprendiz de mecánico y me ayudaba en el negocio. ¡Es que parecía una calculadora humana!”, cuenta, orgulloso. “¡Lo hubiera visto!”

El asesinato de Wilber y de los otros 99 menores en 2008 –en total, entre junio de 2004 y abril de este año han ocurrido mil 367 homicidios contra menores de 18 años, a razón de casi uno (0.96) por cada día de gobierno de Saca-, más el resto de asesinatos contra mayores de edad dan como resultado -en promedio- que en los primeros cuatro meses de 2008 se hayan cometido 8.4 homicidios diarios. Cuando Antonio Saca entró al gobierno, hace cuatro años, el 1 de junio de 2004, el promedio de asesinatos en El Salvador –los últimos cinco meses del ex presidente Francisco Flores- era de 7.7 diarios. En los siete meses que le correspondieron a Saca, de junio a diciembre, el promedio se disparó a 8.29.

Menores de edad

Mil 367 menores de edad han sido asesinados en mil 430 días entre junio de 2004 y abril de 2008.

80%

El 80% de los asesinatos son cometidos con arma de fuego.

Asesinatos cada año

1994 (junio a diciembre): 1,749

2005: 3,812

2006: 3,928

2007: 3,491

2008 (enero a abril): 1,023

Saca, con su “País Seguro”, prometió proteger a la familia salvadoreña y anunció que si su antecesor había aplicado un plan de mano dura, él iba a dedicar a los delincuentes un plan supermano dura. En marzo de 2004, en cierre de campaña electoral, lanzó una promesa ambiciosa: “Convertiremos a El Salvador en el país más seguro de Latinoamérica.” Las estadísticas de sus primeros siete meses mostraron cómo el resultado fue el contrario al que prometía, con mil 774 homicidios, 590 más que los de los últimos cinco meses de Flores, para cerrar 2004 con una media de 8.01 al día.

En el segundo y tercer año de gestión de Saca los homicidios llegaron a tal nivel que el presidente lo que logró fue llevar a El Salvador a ser el país más violento de América, con récords panamericanos en tasa de homicidios. En 2005, la cifra de homicidios alcanzó los 3 mil 812 al año, 879 más que en 2004. 2006 estableció otra marca: 3 mil 928 asesinatos. Las tasas de asesinatos subieron a 55.45 por cada cien mil habitantes en 2005, y a 56.19 en 2006. Cifras que, después de conocerse el censo de población, resultan conservadoras, porque ahora se sabe que hay muchos menos habitantes que los que sugerían las proyecciones basadas en el censo de 1992.

Balance cuarto año de Saca

En 2007, por primera vez en cinco años, la tendencia cambió y se registró 3 mil 491 homicidios. El presidente, sin embargo, tiene meses de estar soltando una cifra falsa sobre homicidios, y la ha repetido tanto que hasta el candidato presidencial del FMLN, Mauricio Funes, se la compró y la utilizó en su discurso inaugural en noviembre del año pasado, en el estadio Cuscatlán. Saca, cuanta vez ha podido, ha dicho que recibió el gobierno con un promedio de 13 asesinatos diarios. La semana pasada, dijo a El Diario de Hoy: “Hay una mejora notable en el tema de seguridad. Hay menos accidentes, hay menos homicidios. Estamos hablando que de 13 hemos hecho una reducción a casi siete homicidios diarios. Lo cual todavía es un reto importante”.

La manipulación de cifras no es nueva, pues el ministro de Seguridad Pública, René Figueroa, también ha manejado datos falsos ante la prensa, e incluso el ex director de la PNC, Rodrigo Ávila, salía dando informaciones que contradecían los datos consensuados entre la Policía, Fiscalía y Medicina Legal. Figueroa dijo a La Prensa Gráfica en mayo de 2007 que en 2004 recibieron el gobierno con un promedio de 14 asesinatos al día.

Quizás el nuevo director de la Policía Nacional Civil, Francisco Rovira, ha llegado con otra mentalidad. “Los homicidios son un indicador internacional que refleja el nivel de seguridad en un país. En particular, en nuestro país tenemos una tasa de homicidios que es demasiado alta en relación con el resto de países de Latinoamérica. El promedio en Latinoamérica es de 20 homicidios por cada 100 mil habitantes, nosotros tenemos 60 homicidios por cada 100 mil habitantes”, dijo en una entrevista concedida a El Faro.

Él aceptó hace una semana, que el trabajo había sido insuficiente y que ocho muertos diarios en lo que va del año le pesan excesivamente a El Salvador. Rovira ha prometido bajar a 4 asesinatos al día para agosto.

Una niña corre por el lugar donde ocurrio el asalto donde murio Wilber León.

Malas noticias: nuevo récord en 2007

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló en 2005 en su informe sobre desarrollo humano que la violencia le costaba a El Salvador el 11.5% de su Producto Interno Bruto (PIB). Eso equivalía a mil 717 millones de dólares que, en 2003, el país perdió a raíz de las diversas manifestaciones de la violencia y sus consecuencias. El PNUD dijo, además, que el estado salvadoreño se ahorraría millones de dólares si en lugar de reprimir el problema lo prevenía.

La violencia, al salvadoreño, le cuesta mucho. ¿Y a los dolientes cuánto les cuesta enterrar a sus víctimas? Si se toman los 14,003 salvadoreños asesinados entre junio de 2004 y abril de 2008 y se les intenta dar sepelio en una de las funerarias más caras –o una de las más baratas- del área metropolitana de San Salvador, el resultado es millonario.

Por ejemplo, en la funeraria Getsemaní, un sencillo establecimiento de pompas fúnebres del Barrio Concepción de San Salvador, por la preparación de los cuerpos, la velación y el entierro de cada víctima al menor precio posible -975 dólares con ataúd incluido-, el costo total sería de 13 millones 652 mil 925 dólares.

En el otro extremo, si a todos los 14 mil 3 asesinados se les hubiera dado sepultura en el complejo Funerario Montelena, un parque de lujo en la urbanización Santa Elena, de Antiguo Cuscatlán, el mínimo costo habría sumado 108 millones 247 mil 530.93 dólares. Eso, correspondiente a la tarifa más baja de 7 mil 730.31 dólares, por un servicio que incluye el lote donde yacerán los restos, el ataúd, velación, misa o culto, transporte en una limosina Mercedes Benz, botellas de agua para los invitados, café y refrigerio.

“Venimos a buscar
al presidente...”

Ante la falta de respuesta al pedido de entrevista que El Faro gestiona con el presidente de la República desde hace dos años, este periódico decidió ensayar un recurso desesperado acudiendo a Casa Presidencial, en San Salvador.

Con la cantidad de salvadoreños asesinados durante la ejecución del programa País Seguro bien podría formarse un municipio. Un municipio con población superior a la de Tejutla, en Chalatenango (que tuvo 13 mil 608 habitantes en mayo de 2007, según el nuevo censo) y apenas inferior a los 14 mil 322 pobladores que Tepecoyo tenía hace un año.

Esos 14 mil 3 asesinados en estos cuatro años suman más que los habitantes de los 10 municipios con menos población del país. Y para alcanzar el número de los asesinados, a Mercedes La Ceiba (637), San Francisco Lempa (862), Las Vueltas (940), Azacualpa (1136), San Luis del Carmen (1173), El Rosario (1339), Cinquera (1467), Las Flores (1583), Potonico (1586) y San Antonio Los Ranchos (1,619) hay que sumarles los 1,673 habitantes de Nueva Trinidad, en Chalatenango, y restarle 15. Solo para que queden parejos. Equivalen a la población actual de Anguila (14 mil 108 para julio de 2008), esa pequeña isla caribeña a cuya selección de fútbol la de El Salvador ganó 12 goles a cero en febrero pasado.

El gobierno ha celebrado la caída de los homicidios en 2007. No obstante, ahora que el Censo de población de 2007 ha venido a pintar el verdadero país, ya no es válida la tasa de 49.13 homicidios por cada 100 mil habitantes que se había estimado, sino que subiría por las nubes hasta 60 por cada 100 mil, la más alta de toda la administración, superior incluso a los récords panamericanos de 2005 y 2006.

¿Pero qué pasará con la investigación de los 14 mil 3 crímenes? En El Salvador, nadie parece saber cuánta es la eficiencia en la investigación de homicidios. En 2007, un estudio del PNUD que muestreó algunos lugares planteaba que en 2005 sólo el 14.21% de los crímenes fue judicializado, es decir, llegó a tribunales, y que sólo 3% terminaba en condena. El informe, sin embargo, fue refutado por el ministerio de Seguridad, que no fue capaz de proporcionar cifras que demostraran una tendencia contraria.

Un microbús de la ruta 33 A luce una calcamonía de la muerte en su vidrio trasero. La ruta pasa exáctamente por el lugar donde fue asesinado Wilber León, de 13 años.

Óscar Bonilla, presidente del Consejo de Seguridad Pública, dice que es evidente que la cifra de homicidios rebasa las capacidades de las autoridades. Si a cada uno de los 14 mil 3 casos de homicidios pudiera asignársele un elemento de la corporación policial –el cuerpo policial ronda los 17 mil- significa que cada policía debería investigar -para deducir móvil y culpables- 0.8 casos. Pero eso no es así, porque solo una parte minoritaria de los agentes se dedican a la investigación. Además, como trabajan por turnos, la disponibilidad se reduce aún más.

En el caso de Wilber, el niño asesinado en Mejicanos, no hay ni móvil ni culpables. En el parte policial, en tinta negrita, se lee: “Móvil: desconocido. Sujetos escaparon con rumbo desconocido”.

“Todavía no tenemos esos datos. Me los están sacando. A mí me gustaría saber, obviamente, qué tantos se judicializaron”, dijo la semana pasada el fiscal general, Félix  Garried Safie, cuando El Faro le preguntó el estado legal de los 14 mil 3 asesinatos cometidos en los últimos cuatro años. En la división Antihomicidios de la PNC, el subinspector “Erick”, de la unidad de análisis, se limita responder que en mayor o menor intensidad todos se están investigando.

En la región, el Observatorio Centroamericano de Violencia (Ocavi) revela que El Salvador, Guatemala y Honduras mantuvieron las tasas más altas de homicidios por cada 100 mil habitantes en un estudio realizado entre 1999 y 2006. En 2006, El Salvador ocupaba el primer lugar con una tasa de 55.3 asesinatos por cada 100 mil habitantes (56.19 según los datos consolidados del Instituto de Medicina Legal). Según el Ocavi, Guatemala le sigue con una tasa de 45.2 muertes violentas y Honduras en el tercer lugar con 42.9.

Saca, quien prometió en 2004 hacer de El Salvador el país más seguro de Latinoamérica, sigue pregonando su verdad. En la entrevista de la semana pasada a El Diario de Hoy, dijo: “Puedo reiterar con toda la fortaleza moral que nos da el trabajo en cuatro años que el país es hoy más seguro que hace cuatro años”. Y en su mensaje de 4o. Aniversario de gobierno dijo ante la Asamblea Legislativa: “Hemos reducido todos los índices delincuenciales, desde los robos en la calle, homicidios...”.

 

*Con reportes de Mauro Arias

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