El Faro cartas@elfaro.net Publicada el 31 de diciembre de 2007 - El Faro
En los últimos días de 2006, en Casa Presidencial, el presidente Antonio Saca tuvo que tomar una decisión que marcó el resto de su gestión para 2007: David Gutiérrez, su amigo personal, y para entonces todavía ministro de Obras Públicas, fue relegado de su cargo.
Gutiérrez, según la versión oficial, presentó su renuncia el tres de enero de 2007, bajo los “achaques” de un mal cardiaco. Pero en la versión de algunos funcionarios, Gutiérrez se fue por las fuertes denuncias de corrupción, hechas por funcionarios que no estaban de acuerdo con la actuación del MOP y de su titular.
Pero Gutiérrez no fue el único en salir ese 3 de enero. Junto a él, el recién nombrado viceministro de Obras Públicas, Óscar Miguel Joya –ex director del FOVIAL- también fue obligado a deponer su cargo. La Vicepresidenta Ana Vilma de Escobar se quejó, personalmente, con el secretario personal del presidente –y con el mismo Saca-, por la designación de Joya en dicho puesto a principios de diciembre de 2006. La vice ya había lidiado con Joya cuando fue directora del Seguro Social y también ahí se quejó de supuestas irregularidades cometidas por el funcionario. La presión de la vicepresidenta –y del grupo denominado “los técnicos”, liderado por el entonces secretario Técnico de la presidencia, Eduardo Zablah-, empujaron la salida del aliado de Saca.
El presidente tuvo que hacer reacomodos. Ya a finales de noviembre de 2006 había sustituido al ministro de Medioambiente, Hugo Barrera, por el viceministro de Obras Públicas, Carlos Guerrero, quien fue transferido por diferencias con David Gutiérrez.
Para enero, El MOP, sin cabeza, comenzó a ser comandado por el ex Superintendente de Electricidad y Telecomunicaciones, Jorge Nieto y por Sigifredo Ochoa Gómez en el viceministerio. Joya ya no regresó a la dirección del FOVIAL.
Enero fue el primer pulso entre quienes querían un Ejecutivo no electoral y con una actitud más firme contra las irregularidades; y entre el grupo que busca un Ejecutivo a tono con el partido de gobierno. En el primero se encontraban Zablah, Roberto Simán –director del FOMILENIO-, Cecilia Gallardo, comisionada para el área social, la vicepresidenta y la ministra de Economía, Yolanda Mayora de Gavidia.
El otro grupo estaba –y está- conformado por Julio Rank, secretario de comunicaciones; Herbert Saca, asesor y primo del presidente; el secretario privado de la Presidencia Elmer Charláix; el ministro de Seguridad, René Figueroa y Elías Bahaia, primer designado a la presidencia.
Más problemas
En enero y febrero, en la Asamblea Legislativa las discusiones se centraron en el casi aprobado “acuerdo por la paz” y por negociaciones estériles para aprobar más de 300 millones en empréstitos para financiar programas de seguridad, educación y del programa contra la pobreza, Red Solidaria.
Algunos funcionarios como Gloria Salguero Gross –comisionada para la gobernabilidad, venida a menos desde finales de 2005 dentro del Ejecutivo- fueron reactivados para negociar los préstamos con la izquierda, liderada por el FMLN.
Pero la poca voluntad de negociación tanto del Frente como del Ejecutivo terminó con los acercamientos, e incluso enterró –por órdenes del presidente y del ministro de seguridad, también respectivamente presidente y vicepresidente del partido- el pacto por la paz que ya había sido validado por el jefe de fracción de ARENA en el plenario. Para el primer trimestre, Saca y Figueroa, junto al COENA, incluso idearon un plan de desprestigio contra el FMLN por su negativa con los préstamos. La campaña electoral adelantada estaba a las puertas. En marzo, la revista Enfoques de La Prensa Gráfica denunció al ministro de Salud, Guillermo Maza –amigo de la familia Saca-, señalando que, ante la falta de Tomografías Axiales Computarizadas en los 30 hospitales públicos del país, los pacientes que necesitan esos exámenes fueron enviados a clínicas de la familia del Ministro pagando 80 dólares. En esas fechas, El Faro denunció que Miguel Tomás López, para esas fechas todavía presidente del ISTA, parceló tierras del estado –declaradas como áreas naturales protegidas- para favorecer a simpatizantes del partido ARENA y a su tío, Luis Rolando López Fortiz. Tomás López renunció después a su cargo, pero todavía ejerce el cargo de director ejecutivo de ARENA. En abril, Eduardo Zablah entró al despacho presidencial a presentar su renuncia. El Secretario Técnico le había manifestado ya al presidente, en diversas reuniones, sentirse incómodo ante las presiones político partidarias de los principales asesores presidenciales, y que la confusión entre partido (ARENA) y gobierno estaba obstaculizando el trabajo del Ejecutivo. Zablah también estaba inconforme ante la pasividad del ejecutivo frente a los casos del ISTA y del MSPAS. El presidente rechazó su renuncia argumentando que necesitaba que terminara la propuesta de fideicomisos y dejara amarrado el Fomilenio. Los fideicomisos fueron pensados para quitarse de encima a la oposición política –que poseía la llave calificada para detener endeudamiento- y financiar así a través de estos los programas de educación y seguridad. Pero ese mes el Ejecutivo recibió otro revés: la asamblea sometió a investigación las irregularidades en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social. Cambio Democrático denunció que en 2005 hubo un déficit de 8.7 millones de dólares -según las proyecciones de ingresos y gastos, por rubro, elaboradas por la unidad financiera del ISSS durante el período 2001-2009- que aumentaría hasta llegar a los 34.9 millones de dólares en 2009. Para mayo, el Ejecutivo, seguro de su fideicomiso y ya sin la presión del FMLN y la llave calificada, se metió en campaña. El propio presidente Saca, en un hecho sin precedentes desde la fiema de los Acuerdos de Paz, habló de la amenaza del comunismo frente al ejército; y pidió al todavía presentador de La Entrevista, Mauricio Funes, que definiera su papel como candidato del FMLN. Junio fechó la salida de Miguel Tomás López sin ninguna sanción y sin ninguna investigación, como lo había prometido Saca, por las parcelaciones de tierras del Estado. El declive La principal confirmación de los problemas en Casa Presidencial llegó en agosto. El artífice de los fideicomisos con que el gobierno evitó la necesidad de aprobación parlamentaria para adquirir deuda, y principal responsable de obtener los Fondos del Milenio, Eduardo Zablah, abandonó su cargo “para dedicarse a actividades profesionales”, según dijo el presidente Saca. Pero Zablah dejó el Ejecutivo por otras razones. Cuatro meses después de su primer intento de renuncia, “la gota que rebalsó el vaso” -según fuentes cercanas a Zablah- fue una campaña de desprestigio en su contra planificada desde Casa Presidencial por los dos asesores del presidente: Charláix y Herbert Saca. El primer día de junio, en medio de las manifestaciones de la oposición -con motivo del tercer aniversario de gobierno- fueron distribuidos volantes en los que se comparaba a Zablah con Carlos Perla, el ex presidente de ANDA que guarda prisión por negociaciones ilícitas. Similares volantes aparecieron pegados en algunos postes de otros puntos de la ciudad como el centro de gobierno o la Zona Rosa. Las fuentes consultadas coinciden en que Zablah terminó convencido de que la campaña había sido orquestada no por el FMLN, como se creía en un principio, sino por uno de los asesores de Saca, y le recriminó al presidente la imposibilidad de seguir trabajando en esas condiciones. Ese mismo mes (agosto), la Corte de Cuentas anunció dos procesos en juicio de cuentas abiertos contra la administración de David Gutiérrez en el MOP. El ex funcionario se defendió diciendo que ya estaba desvaneciendo todos los señalamientos. En septiembre, el FMLN oficializó a Mauricio Funes como su candidato a la presidencia; y por ARENA, la vicepresidenta Ana Vilma de Escobar lanzó su candidatura. Lo hizo sola, evidenciando la rivalidad y las diferencias con el presidente y su grupo. Al día siguiente del lanzamiento de De Escobar, el ministro René Figueroa anunció que “estaba analizando” lanzar su candidatura también. De Escobar, ya sin el apoyo de “los técnicos”, recibió un espaldarazo de la vieja guardia de ARENA para detener una inminente candidatura del amigo más cercano del presidente, socio de negocios, mano derecha en el partido: René Figueroa. Al cierre del año, Saca dijo que no tenía candidatos preferidos y que serán las bases quienes escojan al candidato de ARENA. Y solo cuando haya candidato, dijo, dejará el partido para dedicarse exclusivamente a dirigir la nación. Y luego lanzó una serie de medidas criticadas por analistas y políticos de diversa ideología. Con el barril de petróleo cerca de los $100 dólares, y la subsecuente alza en los combustibles, los empresarios del transporte público exigieron medidas al Ejecutivo. Entre estas, regresar al subsidio al diesel, eliminado por el ex presidente Francisco Flores. El ministro de Obras Públicas, Jorge Nieto, repitió que no había plata para tal medida. Nieto, en teoría, incluso consiguió que los buseros no se fueran a paro para negociar. Sin embargo, quienes negociaron un nuevo impuesto a la gasolina –para financiar un nuevo subsidio a los buseros- fueron los dos asesores de Saca: su primo Herbert y su secretario privado, Elmer Charlaix. El nuevo impuesto fue criticado por diversos sectores de la población e incluso por la vicepresidenta. Al sector transporte no se le pidió nada a cambio del subsidio. El ejecutivo, a la semana de la aprobación, anunció 18 medidas para impactar en “los bolsillos de la familia” ante los costos del petróleo. Según el discurso oficial, estas medidas fueron realizadas por el nuevo gabinete económico, dirigido ya no por Eduardo Zablah, sino por el nuevo secretario técnico, Eduardo Ayala Grimaldi. El 19 de diciembre, el mandatario convocó a su consejo de ministros para la última reunión del año. La foto fue de familia. Dos días antes, Saca dijo que para 2008 no habrá cambios.
Absolute great affordable web hosting services, Click HEre
Designed by famous minneapolis web design art pros