El Diario de Hoy Publicado el Lunes, 8 de Octubre de 2007
Por qué Figueroa no debe ser candidato
ARENA es un partido que defiende el Orden de Derecho, las libertades individuales y la democracia, por lo que debe respetar y fomentar los procesos de cambio interno, la renovación ENVIAR
Hay un momento para cada líder político, pero no es el de René Figueroa como candidato de ARENA. El Ministro de Seguridad tiene buenas credenciales en su favor --es profesional con estudios de posgrado en Estados Unidos, fue diputado, se ha desempeñado en diversas funciones y ha estado al frente de dos importantes carteras de gobierno-- pero en su contra obra un hecho capital: Desde hace años Figueroa es socio y compadre del Presidente Saca, lo que cualquier salvadoreño estaría complacido de ser pero que para un candidato equivale casi a un beso mortal. Es un factor negativo porque de inmediato surgirían las acusaciones de nepotismo precisamente por ser un doble nepotismo; la gente vería la candidatura de Figueroa como un intento del Presidente Saca para reelegirse. Y la tradición en nuestro país desde la caída del general Hernández Martínez ha sido la no reelección.
ARENA es un partido que defiende el Orden de Derecho, las libertades individuales y la democracia, por lo que debe respetar y fomentar los procesos de cambio interno, la renovación. Lo que le ha permitido a ARENA triunfar en cuatro elecciones sucesivas ha sido su capacidad para renovarse, la de presentar nuevos rostros, frescas ideas y distintas visiones al electorado, pero siempre enmarcados en los principios básicos de las sociedades libres y democráticas. Ese espíritu rejuvenecedor está tras la popularidad del actual mandatario y de los excelentes logros que se han alcanzado en reconstruir al país de la destrucción perpetrada por las bandas terroristas y el duartismo a lo largo de la Década de los Ochenta. Y ha sido gracias a esa vital y vigorosa actitud, que los intentos de ex presidentes de convertirse en el poder tras las dirigencias, fueron y de seguro seguirán siendo rechazados.
ARENA debe defender su pasado renovador
La tradición del cambio interno viene de muy lejos y es una de las constantes de la política salvadoreña. A la inversa, el fracaso de los comunistas radica primordialmente en su rechazo al cambio, a entregar a otras figuras y otras visiones, si es que las hubo alguna vez, la dirección del movimiento. Los mismos cabecillas de los Setenta y Ochenta, pese al oprobioso pasado de violencia, asesinatos y secuestros que cargan sobre sus espaldas, siguen aferrados a sus poderes con el soporte de cubanos y venezolanos.
Distanciarse del poder en funciones es una regla básica en las contiendas del mundo democrático, ilustrado con mucha fuerza por el triunfo de Sarkozy, que habría sido derrotado de haberse visto como un heredero directo de Chirac. La distancia permite a cualquier candidato, sea para alcalde o presidente, liberarse de los errores, fallas y en muchos casos, de la corrupción que pueda percibirse o demostrarse de un gobierno saliente; "nacer sin pecado" en una campaña es esencial para ganar.
La responsabilidad de ARENA de cara al país, salvaguardar el trabajo y futuro de todos los salvadoreños, es demasiado grande para no buscar las mejores opciones fuera de los mandos internos de ARENA y de los funcionarios y amigos que rodean al Ejecutivo. Es importante elaborar una matriz con características deseables para buscar quiénes se acercan a ellas. El candidato no se debe ver como una continuación de lo presente ni menos como obra del nepotismo, el que está donde está por un dedazo.
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