Por Manuel Hinds - El Diario de Hoy
Las personas que dicen que nunca votarían por ARENA son 34.3 por ciento; sin embargo, los que dicen que nunca votarían por Ávila son el 18 por ciento más (el 52.6 por ciento), de forma que si no se logra que estas personas cambien de opinión sería imposible que gane Ávila.
Las personas que manejan ARENA siguen diciendo que la ventaja es menor y que ventajas más grandes han sido superadas en el pasado, pero sin decir cómo y por qué la situación se va a revertir en este caso. En realidad, la impresión que uno tiene de afuera es que el partido va a la deriva, sin rumbo, sin una estrategia para ganar las elecciones o para gobernar el país. No sabe adonde ir.
Este es probablemente el momento más peligroso de la historia de ARENA, no tanto por los problemas tan serios que ya tiene sino por los adicionales que se puede crear a sí mismo si entra en pánico y toma cualquier camino sin saber a dónde lo va a llevar. Todavía puede ganar y, entre los males que pueden acontecer, todavía puede perder sin quedar destruido. Sin embargo, hay tres caminos erróneos que lo pueden llevar a una destrucción total como la del PDC después de Duarte.
El primero es reprimir la exposición de la verdad y de la crítica. Ya hay personas que murmullan que es una traición a la patria el publicar los datos que demuestran la gravedad de la crisis del partido y que es traición aún mayor el identificar y criticar las causas del problema. Es “dividir a la derecha”. Para no dividirla, hay que callar y decir que ARENA y Rodrigo Ávila van ganando. Este es el camino del delirio-sustituir la realidad con un sueño.
El segundo camino erróneo es tomar medidas precipitadas, y más aún el de tomarlas bajo la influencia del pánico. En este momento, el candidato Ávila está bajo una presión terrible de los medios de comunicación para escoger ya como candidato a la vicepresidencia a Arturo Zablah en medio de una cacofonía publicitaria. No debe hacerlo. Debe nombrar su vicepresidente después de haber analizado a fondo las ventajas y desventajas de todos los posibles candidatos, sin dejar que lo empujen a tomar una decisión específica. El tercer camino erróneo es tirar al niño con el agua sucia que quedó después de haberlo bañado-botando todo lo bueno que se ha logrado en los gobiernos de ARENA al tratar de botar lo malo que ha tenido-. Este sería el error de optar como símbolos de cambio por personas y políticas populistas que destruyan la buena herencia de ARENA-lo cual sería un error fatal porque el populismo ya ha probado que pierde no sólo países sino también elecciones (el PDC después de Duarte, el FMLN). Es obvio que ARENA necesita abrirse a la izquierda moderada para renovarse; esto, sin embargo, no significa que deba abrirse al populismo y destruir las cosas buenas que ha logrado.
ARENA ha avanzado ya sobre estos tres caminos y es por eso que está en esta crisis, que se fue generando por años mientras nadie decía nada. Sin confrontar las realidades, sin el poder purificador de la crítica, las decisiones obcecadas, tomadas a espaldas de la realidad, se volvieron posibles y se dieron. Estas decisiones ya han hecho daños enormes. Hoy el peligro es que la obcecación se complique con el pánico. ARENA no debe de seguir andando sobre estos caminos. Si lo hace, ellos la llevarán a su destrucción y a la del país entero.
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